La paradoja de las acciones de LinkedIn
FORTUNE —
Todo parece irle bien a LinkedIn, excepto tal vez una cosa: que todos sabemos
que a LinkedIn le va bien.
Eso no es
necesariamente un problema para el negocio de la red social profesional. De
hecho, podría ayudarle.
El boca a
boca positivo ayuda a que ganen tracción las iniciativas de la empresa, sea su
expansión en los mercados internacionales, su asociación con empresas y
desarrolladores en LinkedIn Platform o su búsqueda de nuevas metas como
convertirse en un centro de distribución de noticias de negocios en tiempo
real.
Pocas cosas
dan mejor publicidad que un precio bursátil elevado. Y eso puede presentar un
problema para la firma.
Durante los
últimos años, los inversionistas se mostraron escépticos acerca de las empresas
de Internet que cotizan en los mercados públicos. Algunas, como Groupon,
salieron a bolsa con un crecimiento rápido pero con grandes pérdidas. Otras,
como Zynga, se estrenaron en el parqué con un modelo de negocio que pronto
enfrentó dificultades. Este sitio de profesionales fue siempre la excepción que
refutaba la regla, el mejor alumno de la clase.
En mayo de
2011, LinkedIn planeó salir a bolsa en 32 dólares por acción antes de fijar el
precio de su oferta pública inicial en 45 billetes verdes por acción. Tras 26
meses en el mercado, el precio de esas acciones se ha quintuplicado con creces,
alcanzando un máximo histórico de 237.96 dólares por papel a principios de esta
semana. Por el contrario, Groupon hoy cotiza 47% por debajo de su precio de
oferta y Zynga un 71% por debajo.
Incluso
después de que la problemática Oferta Pública Inicial (OPI) de Facebook el
verano pasado empañó el interés en las OPIs de compañías web, LinkedIn
prosperó. El enfoque de la compañía en el mercado profesional la hacía parecer
más como una apuesta empresarial en vez de una red social de consumidores que
buscaba vender principalmente anuncios.
Ahora que el
fuerte reporte de ganancias de Facebook ha revitalizado el precio de sus
acciones, el rally bursátil de LinkedIn no ha perdido brío. Los inversionistas
que colocaron su dinero en la página de Jeff Weiner durante los días más
bochornosos del primer año de Facebook como una empresa que cotiza en bolsa no
están vendiendo sus posiciones ahora que la red social está cotizando por
encima de su precio de oferta inicial de 38 dólares por acción.
La red de
profesionales ha subido 18% en las últimas dos semanas, impulsada en buena
medida por el fuerte crecimiento del trimestre anterior.
Pero a
diferencia del reporte trimestral de la red de Mark Zuckerberg, el informe
financiero de el sitio arrojó resultados mixtos. Sí, los ingresos crecieron 59%
en términos interanuales, pero la compañía pronosticó que los ingresos del
trimestre actual se situarían en los 370 millones de dólares, por debajo de los
384 millones de dólares estimados por los analistas.
Gran parte
de esta reacción tiene que ver con la perspectiva que Wall Street ha asumido
respecto a este sitio. La compañía ofreció trimestre tras trimestre sólidos
crecimientos de ingresos y ganancias operativas en un momento en que muchos se
preguntaban cómo lograrían ganar dinero los sitios de medios sociales.
Esta página
se apoyó fuertemente en sus soluciones de contratación de personal, un servicio
construido sobre los cimientos de su red profesional. Cada trimestre, la
compañía emitió expectativas mesuradas, para luego superarlas fácilmente una
vez que llegara el momento de anunciar los resultados.
Por esta
razón, el débil pronóstico de ingresos no se interpretó como una advertencia
emitida por la propia empresa, sino como otro intento más por moderar las
expectativas de Wall Street (para luego, como habitualmente hace, excederlas).
Después de todo, la firma efectuó la transición hacia nuevos modelos de
ingresos publicitarios como los Sponsored Updates -anuncios insertados en el
feed- que algunos anunciantes dijeron que generaban cinco veces más leads
(clientes potenciales) que los anuncios de banner y otros canales pagados.
Hay, sin
embargo, un par de riesgos asociados al juego de tirar por lo bajo; es decir,
de ofrecer deliberadamente un pronóstico o previsión por debajo de las
expectativas de los inversionistas (llamémoslo el low-guidance game). Una de
ellas es que al cabo de un par de años esta gente descubre tu juego y eso es
precisamente lo que espera de ti. Como pudimos ver en el rally posterior que
gozaron las acciones de la empresa tras el informe de ganancias, el mercado
restó importancia a la decepcionante previsión por esta misma razón. El truco
comienza a perder efecto. Grandes cosas se esperan de ti cada trimestre, hayas
estimado lo que hayas estimado.
Hace tiempo
Intel y Microsoft eran muy buenos en este juego. En sus días de gloria, eBay
también lo practicó con éxito. En fechas más recientes, Apple lo jugó durante
los años en que el iPhone y la iPad registraban un crecimiento que superó las
expectativas de casi todos. Luego, en todas esas empresas, el crecimiento
comenzó a enfriarse. No desapareció o disminuyó significativamente, pero
simplemente no cumplió con las grandes expectativas que el juego de tirar por
lo bajo había creado perversamente en el mercado.
Esencialmente,
cuando los inversionistas apuestan porque suba el precio de las acciones del
sitio están apostando por las nuevas áreas de crecimiento. Por ello estas áreas
son especialmente cruciales para el futuro de las acciones de esta red. La
empresa denominó a los Sponsored Updates "un modelo de marketing de
contenidos más sostenible y escalable".
La compañía
está tratando de complementar un modelo de negocio dependiente de la búsqueda
de empleo para que también se convierta en un sitio donde la gente comparta
noticias e información de interés para su vida laboral. La división de
soluciones de marketing y publicidad de LinkedIn representó el 24% de los
ingresos en el último trimestre, por debajo del 33% de dos años antes.
Incluso con
más anuncios en los feeds, y procurando incursionar en mercados en el
extranjero y con ello abriendo su plataforma a escritores de renombre, es
difícil justificar el optimismo que tienen los alcistas respecto a las
perspectivas de crecimiento de la compañía.
La acción
cotiza a 17 veces su estimado de ingresos, 150 veces sus ganancias proyectadas
para 2013 y se negocia a 106 veces sus beneficios. Es decir, a pesar de que se
mantuviera constante durante un año y medio, todavía tendría un precio de 100
veces su beneficio actual.
Es una
paradoja del éxito: en algunas ocasiones las empresas van tan bien que puede
resultarles difícil cumplir sus expectativas.
La buena
publicidad que disfruta la compañía ha fijado el precio de la acción en la
perfección (el ‘priced for perfection' en jerga, es decir, cotiza a un precio
que refleja el máximo potencial de ganancias y crecimiento, todo lo que le
esperan son buenas noticias, sin margen de error)... Y como la historia nos ha
enseñado, aspirar a la perfección a menudo significa, al cabo del tiempo,
llevarse una decepción.
Fuente: Cnnexpansion.com
La paradoja de las acciones de LinkedIn
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